Un terremoto de 7,4 grados sacudió a Cali el 10 de agosto, dejando edificios colapsados en toda la ciudad. Quince minutos después del sismo, un equipo de médicos especializados en trauma y rescate, liderado por el traumatólogo Laureano Quintero, llegó al barrio El Lido, donde un edificio de cuatro pisos se había desplomado sobre la calle Quinta.
Los rescatistas localizaron a dos personas atrapadas entre los escombros: Paula Andrea Lasprilla y su hijo Omar Martínez Lasprilla, de 48 y 26 años respectivamente. Dos horas después de iniciadas las labores de rescate, Omar fue extraído con vida, aunque presentaba una grave herida en la cabeza y múltiples hematomas. El equipo médico realizó compresión craneal, control de sangrado y protección neurológica en la escena antes de trasladarlo al hospital.
La extracción de Paula presentó una complicación severa: su pierna derecha estaba atrapada bajo una columna de cemento. Tras evaluar la gravedad del aplastamiento y con el consentimiento de la paciente, Quintero decidió realizar una amputación de emergencia para poder rescatarla con vida.
Los escombros se convirtieron en un quirófano improvisado, donde un especialista en traumatología, dos cirujanos especializados, paramédicos y el equipo de búsqueda y rescate de Bomberos Cali trabajaron coordinadamente bajo condiciones extremas. El procedimiento incluyó una maniobra de torniquete con vendaje compresivo en la extremidad para evitar hemorragia masiva al momento de la extracción. Según Quintero, la operación debía ejecutarse de manera precisa bajo toneladas de concreto y con el riesgo permanente de nuevas réplicas sísmicas.



