Los programas de salud mental escolar se extenderán a la educación secundaria a partir del próximo curso, según el plan presentado por las autoridades educativas y sanitarias.
El modelo incorpora personal especializado en los propios centros, en lugar de derivar a los estudiantes a consulta externa, un cambio que según el plan reduce el tiempo entre la detección y la primera intervención.
El documento fija una ratio de referencia de profesionales por número de alumnos y prevé formación específica para el profesorado en detección temprana, sin atribuirle funciones clínicas.
Asociaciones de familias valoraron la medida y pidieron que el consentimiento y la confidencialidad queden regulados con claridad, especialmente en el tramo de edad en que el alumno puede solicitar atención por sí mismo.