Un informe del sector musical sitúa los ingresos por conciertos por encima de los procedentes de grabaciones para la mayoría de los intérpretes analizados, tras revisar los datos declarados por más de mil artistas en ocho mercados.
El documento distingue entre artistas de catálogo consolidado, para quienes la grabación sigue aportando una parte significativa, y el resto, cuya dependencia del directo es casi total.
Los autores señalan que la concentración de la asistencia en un número reducido de giras de gran formato ha aumentado, lo que reduce el margen de las salas medianas donde se forma la mayoría de los artistas.
Asociaciones de salas de conciertos pidieron políticas específicas para el circuito intermedio, al que atribuyen la función de escalón entre el local pequeño y el recinto grande.