Un informe europeo de ciberseguridad sitúa al sector sanitario como el más afectado por ataques de ransomware durante el periodo analizado, por delante de la administración pública y del transporte.
El documento atribuye la exposición del sector a la combinación de equipamiento médico con software antiguo, redes planas y la imposibilidad de detener la operación para aplicar actualizaciones.
Entre las recomendaciones figuran separar las redes clínicas de las administrativas, mantener copias fuera de línea y ensayar la recuperación con los sistemas desconectados, un ejercicio que según el informe pocas organizaciones realizan.
Los autores subrayan que el tiempo medio de recuperación en el sector supera al de otros y que ese dato, más que el número de incidentes, explica el impacto en la atención a pacientes.