Un organismo de normalización publicó el borrador de un estándar técnico que define cómo marcar los contenidos generados o modificados con inteligencia artificial.
El estándar propone marcas incrustadas en los metadatos del archivo, firmadas criptográficamente, de modo que puedan verificarse sin necesidad de consultar un servidor externo.
Los redactores señalaron que la marca sobrevive a la recompresión y al recorte, pero no a una captura de pantalla, una limitación que el documento reconoce de forma explícita.
Organizaciones de verificación de datos valoraron el avance y advirtieron que un estándar solo funciona si las plataformas de publicación lo leen y lo muestran al lector, algo que la norma no puede imponer.