La ciudad de Buenaventura atraviesa una emergencia sanitaria tras el terremoto registrado el 10 de agosto. Los hospitales de la zona reportan colapso en su capacidad de atención, mientras que las vías de comunicación permanecen interrumpidas, complicando los traslados de pacientes y el acceso a servicios médicos.
El Gobierno refuerza la respuesta de emergencia con el envío de insumos médicos, carpas hospitalarias y la reactivación del buque Benkos Biohó para ampliar la capacidad de atención. Autoridades buscan evitar que la situación derive en una crisis sanitaria mayor en la región.
Especialistas analizan las medidas necesarias para contener los efectos de la emergencia en el sistema de salud local. Santiago Tobón Orrego, médico y cirujano de la Clínica de las Américas de Medellín, ha examinado el tema en declaraciones a medios especializados.



