Un doble temblor sísmico sacudió la costa norte de Venezuela el 24 de junio de 2026 a las 18:04 horas locales, afectando principalmente La Guaira, donde se ubican el principal puerto del país y la capital Caracas. El sismo también impactó a Valencia y Morón en el estado Carabobo, así como a Boca de Aroa en el estado Falcón.
La Guaira, ubicada a 30 kilómetros de Caracas y hogar de aproximadamente 400,000 personas, fue declarada zona de desastre por el Gobierno venezolano. Según el Banco Mundial, el daño estructural se estimó en 19,600 millones de dólares, con miles de muertes registradas. La cobertura noticiosa mundial se concentró abrumadoramente en la destrucción de edificios residenciales y turísticos en áreas densamente pobladas cercanas a Caracas y al aeropuerto internacional de Maiquetía.
En Morón, ubicado 21 kilómetros al este del epicentro principal, 60 familias fueron afectadas, con 40 que perdieron completamente sus viviendas. Informes preliminares documentaron nueve muertes en la zona. En Boca de Aroa, en la franja costera oriental, 87 casas resultaron dañadas y 252 personas fueron desplazadas, con 128 viviendas declaradas inhabitables. Los reportes iniciales también registraron licuefacción de terreno, grietas y daños a infraestructura eléctrica.
Pese a la devastación en estas comunidades costeras, muchos afectados quedaron fuera de la atención pública internacional. Un proyecto documentario titulado "El suspiro de la tierra" recopiló fotografías, registros sismológicos y testimonios de las zonas afectadas en Carabobo y Falcón para preservar memoria visual de comunidades que perdieron visibilidad mediática.
Venezuela enfrenta desafíos complejos para responder a desastres naturales debido a la crisis de vivienda, migración interna y falta de regulaciones de construcción. Investigadores venezolanos y el Gobierno japonés advirtieron en 2005 sobre los riesgos sísmicos en Caracas, señalando que el 80 por ciento de la población está concentrada en zonas de máximo riesgo.



