El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos manifestó el lunes su inquietud por el número creciente de civiles muertos debido a la intensificación de las hostilidades en Yemen. El funcionario pidió a todas las partes que reduzcan las tensiones para impedir que el país regrese a una guerra abierta.
Yemen atraviesa desde hace más de una década un conflicto civil. El mes pasado el país entró en una nueva fase de violencia después de que el grupo hutí, respaldado por Teherán, intensificara sus ataques contra territorios controlados por el Gobierno apoyado por Arabia Saudí, rompiendo la tregua vigente desde 2022.
Según la oficina de derechos humanos de la ONU, al menos siete civiles murieron y diez resultaron heridos en ataques hutíes contra zonas bajo control gubernamental desde el 6 de agosto. El 9 de agosto, ataques con misiles y drones hutíes contra el puerto de Moca en el mar Rojo dejaron tres trabajadores portuarios muertos y cuatro heridos. Un ataque el 11 de agosto contra un buque de carga en el estrecho de Bab al Mandeb causó la muerte de cuatro tripulantes, tres paquistaníes y un indonesio, además de varios heridos.
La oficina de derechos humanos señaló que los ataques también afectaron objetivos civiles, incluidos depósitos de combustible y un complejo residencial del hospital de campaña saudí en Moca. El alto comisionado advirtió que estos ataques contra infraestructuras civiles amenazan con agravar el sufrimiento de la población en momentos en que al menos 18 millones de yemeníes padecen inseguridad alimentaria.



