Decenas de cárceles fueron construidas en Gran Bretaña entre 1842 y 1877, muchas de las cuales siguen en funcionamiento actualmente. Durante más de 20 años, Andy Aitchison ha fotografiado el interior de estas instituciones. Su libro Incarcerated explora cómo la infraestructura penitenciaria victoriana ha perdurado, y qué significan estos edificios antiguos para las personas que viven y trabajan en ellos.
La prisión HMP Lincoln, que funciona en la actualidad, abrió sus puertas al final del período más prolífico de construcción penitenciaria en la historia británica, cuando se construyeron o ampliaron significativamente 90 cárceles entre 1842 y 1877. Según señala el ensayo introductorio de Incarcerated, aquí se manifestaba "la fe victoriana en el 'progreso', materializada en ladrillos y mortero y aplicada al desafío de reformar a quienes se habían puesto en contra de la ley y la sociedad".
John, residente del ala E de HMP Lincoln, padece demencia y pasa sus días gritando en su celda. Cuando sale al patio de ejercicios se sienta en silencio, disfrutando del espacio, el aire fresco y la luz solar.
