Aproximadamente el 15% de la población mundial convive con alergia canina, una condición que puede aumentar el riesgo de rinitis alérgica y asma. El principal causante es la proteína Can f 1, presente mayormente en la saliva de los perros. Actualmente, mantenerse alejado de los perros o recibir inmunoterapia regular son las únicas opciones para controlar los síntomas.
Un estudio reciente publicado en The CRISPR Journal exploró si es posible eliminar las alergias caninas atacando directamente la fuente biológica del problema. En lugar de enfocarse en tratar los síntomas humanos, los investigadores buscaron determinar si los perros podían editarse genéticamente para dejar de producir el alérgeno por completo. El equipo utilizó la técnica CRISPR-Cas9 para realizar un pequeño corte preciso en el gen Can f 1 en células de piel de perro e insertó un solo bloque de construcción de ADN adicional. Este cambio pequeño desactivó el gen, impidiendo que produjera la proteína del alérgeno. El ADN editado fue introducido en óvulos maduros de beagles donantes, resultando en dos cachorros hembra, Alfie y Bailey, nacidos de embriones clonados.
Cuando los investigadores analizaron la saliva, el pelaje y la caspa de los perros, no encontraron rastro detectable de la proteína del alérgeno Can f 1. Los bioquímicos realizaron pruebas en muestras de saliva, pelaje y caspa de los perros editados, un beagle normal, un poodle estándar y un goldendoodle. Mientras que la proteína fue fácilmente detectada en los otros perros, incluyendo los poodles y goldendoodles comercializados como razas hipoalergénicas, estuvo completamente ausente en los perros editados.
Luego vino la prueba decisiva: determinar si los beagles causaban reacción alérgica. Utilizando un dispositivo estándar de punción en la piel, el equipo aplicó extractos de proteína de cada perro en el brazo de un voluntario y observó cualquier reacción. El voluntario desarrolló protuberancias alérgicas después de la exposición al beagle normal e incluso a las razas supuestamente hipoalergénicas, pero los perros modificados genéticamente no provocaron reacción alguna.
El estudio demuestra que es técnicamente posible desactivar directamente el alérgeno canino principal en un animal vivo. Sin embargo, antes de que este enfoque pueda utilizarse comercialmente, los investigadores deberán establecer su seguridad a largo plazo, garantizar una supervisión cuidadosa del bienestar animal y cumplir con todos los requisitos regulatorios, señaló el equipo.
