El presidente de la Asamblea Nacional Venezolana, Jorge Rodríguez, anunció la nueva cifra de muertes, que representa un aumento respecto al número reportado la semana anterior, que era de 6.301 fallecidos.
Los dos terremotos, con magnitudes de 7,2 y 7,5 grados, golpearon el 24 de junio la región cercana a la costa venezolana y causaron el colapso de al menos 190 edificios. Aproximadamente dos meses después de la catástrofe, familiares de desaparecidos y equipos de rescate continúan buscando entre los escombros.
Las autoridades reportaron que al menos 60 mil viviendas sufrieron daños de diversos grados, mientras que aproximadamente 24 mil casas se volvieron inhabitables. Los daños han obligado a miles de residentes a vivir en campamentos temporales bajo condiciones difíciles e inestables, mientras que los esfuerzos por proporcionar alojamiento alternativo avanzan lentamente.
En la capital Caracas, las lluvias intensas que cayeron durante el fin de semana agravaron la situación de los afectados, derribando algunas tiendas de campaña que albergaban a personas que perdieron sus hogares en los terremotos. Hasta el momento, sólo se han entregado 335 viviendas de las 4 mil que el gobierno se comprometió a entregar antes de fin de año.
Mientras continúan las búsquedas de desaparecidos y miles de personas permanecen en campamentos temporales, las nuevas cifras reflejan la prolongada crisis humanitaria derivada de los terremotos dos meses después de ocurridos, en momentos en que las autoridades enfrentan desafíos para proporcionar viviendas alternativas a las familias cuyos hogares fueron dañados o quedaron inutilizables.



