Un premio de traducción literaria amplió sus bases para admitir obras publicadas por editoriales de tirada reducida, hasta ahora excluidas por el umbral mínimo de distribución.
El jurado explicó que la mayoría de la literatura traducida de lenguas con menor presencia en el mercado procede hoy de sellos independientes, que no alcanzaban el requisito anterior.
Las nuevas bases mantienen la exigencia de que la obra sea una primera traducción a la lengua de destino y añaden una mención específica para traducciones de poesía.
Traductores consultados valoraron el cambio y pidieron que el nombre del traductor figure en cubierta, una práctica que según ellos sigue siendo minoritaria en el sector.