Varias ciudades europeas comenzaron a aplicar una tasa por estancia corta durante los meses de temporada alta, según los reglamentos municipales publicados en cada caso.
El importe varía según la categoría del alojamiento y se aplica por persona y noche, con exenciones para menores de edad y para estancias vinculadas a tratamientos médicos.
Los ayuntamientos indicaron que los ingresos se destinan a mantenimiento de espacios públicos, refuerzo de la recogida de residuos y conservación del patrimonio en las zonas de mayor afluencia.
Asociaciones hoteleras pidieron que la recaudación se informe de forma desagregada y periódica, para poder verificar que el destino declarado se cumple.