Adultos mayores damnificados por el doblete sísmico sobreviven entre refugios y pensiones insuficientes casi dos meses después de los terremotos que azotaron La Guaira. Los afectados carecen de vivienda propia y atraviesan una situación económica crítica con pensiones de 130 bolívares.
Los ancianos han exigido al Gobierno que extienda la ayuda financiera y garantice viviendas dignas para sus últimos años. Ante la precariedad de sus condiciones, los damnificados de la tercera edad temen quedarse sin apoyo conforme pasa el tiempo desde los sismos.



