De tela rechazada a imperio textil: cómo una madre de 16 hijos fundó la mayor fabricante de camisas de Latinoamérica

Una emprendedora brasileña transformó 600 metros de seda invendible en Dudalina, que se convirtió en la mayor fabricante de camisas de Latinoamérica.

Por El Medio Oriente
5 de septiembre de 2026
Una mujer de mediana edad con gafas y un vestido de rayas granates y blancas sonríe mientras inspecciona telas con un hombre de traje y corbata, en una fábrica textil con otros trabajadores y máquinas de coser de fondo.
Una emprendedora brasileña inspecciona rollos de tela en su fábrica textil, transformando materiales rechazados en la base de Dudalina, que se convirtió en la mayor fabricante de camisas de Latinoamérica. (Clarín — Últimas noticias)
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Lo que pudo haber sido una mala inversión se convirtió en el origen de una de las empresas textiles más importantes de América Latina. A mediados de los años 50, Rodolfo Francisco de Souza regresó a su casa en Luiz Alves, Santa Catarina, con 600 metros de seda que nadie deseaba comprar. El tejido había pasado de moda y parecía destinado a permanecer en el depósito familiar.

Su esposa, Adelina Clara Hess de Souza, halló una salida inesperada para el material. Madre de 16 hijos y con conocimientos de corte y confección, decidió transformar esa seda en camisas. Las primeras prendas se vendieron rápidamente a través del comercio familiar y demostraron que aquel tejido podía tener un destino más rentable que el previsto inicialmente.

En 1957, Adelina contrató a dos costureras para trabajar en un cuarto de su vivienda que funcionaba como pequeño taller durante el día y recuperaba su uso doméstico por las noches. Como la familia carecía de dinero para comprar maquinaria, las empleadas llevaban sus propias máquinas de coser y recibían un pago adicional por utilizarlas. Para mantener el taller en funcionamiento, la familia adquirió un generador usado, ya que la localidad aún no contaba con infraestructura eléctrica suficiente.

Con el aumento de la demanda, la producción se trasladó a un inmueble cercano. En 1962 la empresa adoptó oficialmente el nombre Indústria e Comércio Dudalina S.A., combinación de los apodos de sus fundadores: "Duda" y "Lina". Uno de los primeros pedidos importantes llegó desde el Batallón Rodoviario de Lages, que encargó 54 camisas. Ese contrato marcó el comienzo de una expansión que se aceleró en las décadas siguientes.

Hacia mediados de los años 90, la empresa contaba con aproximadamente mil empleados, cinco fábricas entre Santa Catarina y Paraná, y una producción estimada de 1,8 millones de prendas anuales. Varios de los 16 hijos de Adelina y Rodolfo participaron en la compañía, y una de sus hijas, Sônia Hess, llegó a ocupar la conducción ejecutiva. Tras la muerte de Adelina en 2008, la empresa inició una nueva etapa. En 2013 ingresaron nuevos inversores y un año después, Dudalina pasó a formar parte del grupo Restoque, hoy denominado Veste S.A. Actualmente la marca continúa operando con tiendas propias, franquicias y comercio electrónico.

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