La red hospitalaria del estado Vargas, la región más afectada por los sismos de junio, ya estaba debilitada antes del evento telúrico debido a la emergencia humanitaria compleja que atravesaba el país. El colapso de la infraestructura de los centros de salud y la merma de personal médico han dejado la atención sanitaria en situación crítica, de acuerdo con un informe al cual tuvo acceso Efecto Cocuyo.
El Hospital Dr. José María Vargas, uno de los más importantes de la entidad, sufrió desprendimientos de mampostería en pasillos principales, agrietamiento de columnas de soporte en áreas administrativas y fallas totales en los ductos internos de ventilación. Ante el riesgo de derrumbe interno, las autoridades instalaron tres hospitales de campaña en las inmediaciones del centro para asumir emergencias, según el documento revisado.
En el Hospital Rafael Medina Jiménez, en Pariata, el movimiento telúrico rompió tuberías matrices de agua que inundaron áreas críticas y agrietaron las paredes de la zona de emergencias. El único pabellón operativo en Pariata quedó inhabilitado por contaminación de polvo y escombros, lo que obligó al traslado masivo de heridos hacia Caracas en vehículos particulares durante los primeros días tras el sismo.
Antes de los terremotos, ambos hospitales operaban con infraestructura frágil. El Hospital Vargas funcionaba con apenas dos pabellones habilitados para emergencias estrictas, con desabastecimiento de anestésicos y material quirúrgico superior al 70% y cirugías electivas suspendidas de forma indefinida, señaló el informe. En Pariata contaba con un solo pabellón quirúrgico activo, limitado por fallas recurrentes en aire acondicionado, y los familiares de pacientes debían costear desde suturas hasta kit de ropa quirúrgica.
Para el 12 de agosto ambos complejos funcionaban a una capacidad estimada de entre 20 y 30%, limitados a triaje, observación y emergencias en carpas instaladas en sus entradas. Jaime Lorenzo, director de la ONG Médicos Unidos, señaló que el Hospital de Pariata había sido la principal vía de respuesta a emergencias en el estado, pero sus quirófanos sufrieron daños estructurales severos durante el sismo y aún no han sido rehabilitados.

