Tras el doble terremoto del 24 de junio, cientos de personas interrumpieron sus actividades diarias para participar en la respuesta a la emergencia. Los voluntarios distribuyeron alimentos y medicamentos, visitaron las zonas afectadas, acompañaron a familias y atendieron diversas necesidades mientras la situación de emergencia se mantenía activa.
Semanas después de los sismos, los voluntarios han seguido caminos diferentes. Algunos retornaron a sus empleos y actividades cotidianas, mientras que otros han continuado manteniendo vínculos con las comunidades que fueron impactadas por los terremotos.



