Múltiples riesgos ambientales preocupan a México en industria de hidrocarburos

Crece la oposición en México a proyectos de fracking, exploración petrolera marina, una planta de amoniaco y tras un derrame químico reciente.

Por El Medio Oriente
16 de agosto de 2026
A large flame shoots from an offshore oil platform in the ocean, with a supply vessel and fire suppression equipment nearby.
Una instalación petrolera marina emite una gran llamarada mientras un buque de apoyo y equipos de extinción de incendios responden en el lugar, ilustrando los riesgos operacionales asociados con la exploración y producción de hidrocarburos en aguas profundas. (Mongabay — Latam)
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En México se intensifican las preocupaciones sobre los impactos ambientales y sociales derivados de proyectos relacionados con los hidrocarburos. Especialistas cuestionan el fracking por sus posibles efectos en el agua, la salud y los territorios; advierten sobre riesgos de derrames en la exploración petrolera en aguas profundas; y comunidades indígenas se oponen desde hace más de una década a una planta de amoniaco en Sinaloa. Un derrame químico reciente en Sonora añade urgencia a estas preocupaciones.

Según un estudio de la organización CartoCrítica, más de 6 millones de personas viven en regiones donde podría expandirse el fracking en México. La investigación identifica tres zonas de interés para la explotación de hidrocarburos no convencionales y señala posibles conflictos relacionados con la escasez de agua, la ocupación de territorios rurales y afectaciones a comunidades indígenas. Especialistas indican que esta actividad requiere grandes volúmenes de agua y podría tener impactos ambientales, sociales y territoriales de largo plazo.

México promueve el fracking bajo la promesa de una versión "sustentable", pero científicos advierten que no existe evidencia suficiente para respaldar esa idea. Estudios internacionales continúan documentando contaminación del agua, daños a la salud, emisiones de metano y sismos asociados a esta técnica de extracción de gas y petróleo. Comunidades exigen una ley que la prohíba.

La presidenta Claudia Sheinbaum respalda la construcción de la planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira, en Sinaloa, asegurando que el proyecto ya tiene un 95 por ciento de avance. La mandataria sostiene que la obra cuenta con un estudio de impacto ambiental, fue aprobada en una consulta pública y es clave para fortalecer la producción nacional de fertilizantes. Sin embargo, desde hace más de una década, comunidades indígenas yoreme-mayo mantienen su rechazo al proyecto por los posibles impactos ambientales y sociales en este sitio Ramsar.

México busca hidrocarburos en aguas profundas tras un acuerdo entre Pemex y Petrobras. Aunque la alianza aún no implica proyectos inmediatos, especialistas advierten que incrementarían el riesgo de derrames, afectarían ecosistemas marinos y prolongarían la dependencia de combustibles fósiles. Un derrame en aguas profundas podría impactar animales, manglares, arrecifes y comunidades costeras dependientes de la pesca y el turismo.

Un derrame químico en Sonora mantiene en alerta a especialistas y autoridades ambientales. Tras el descarrilamiento de un tren de la empresa Ferromex, más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio llegaron al cauce de un arroyo en la localidad de Naco. Aunque el alcance de la contaminación aún se investiga, expertos advierten que los posibles impactos sobre el agua, los suelos, el aire y la salud podrían manifestarse a mediano y largo plazo.

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