En el sudeste de Alaska, una embarcación de 21 pies se quedó sin combustible a las 21:32 del 3 de agosto cerca de Point Highland. La Guardia Costera recibió la llamada por VHF y determinó 24 minutos después que no había situación de peligro, por lo que lanzó una petición de asistencia a otras embarcaciones de la zona.
El Launchpad, un superyate de 118 metros vinculado a Mark Zuckerberg, se encontraba más cerca que otros barcos según datos de seguimiento revisados por Alaska Beacon y Halifax Shipping News. El superyate redujo velocidad y se detuvo, mientras que el crucero Wilderness Legacy continuó hacia la embarcación y la remolcó hasta Farragut Bay poco más de una hora después del aviso de la Guardia Costera.
Michael Love, pasajero del Wilderness Legacy, contó que el capitán explicó a bordo que la Guardia Costera contactó con el Launchpad sin obtener respuesta. Brian Baker, portavoz de Zuckerberg y Priscilla Chan, ofreció una explicación distinta: ambos y su familia no estaban a bordo, y la tripulación operaba en otro canal de radio. Cuando revisaron la comunicación de la Guardia Costera, agregó Baker, la asistencia ya estaba en marcha.
Especialistas en derecho marítimo consultados por AP señalaron que la Guardia Costera clasificó el caso como una necesidad de asistencia pero no como una situación de peligro, una distinción que resulta determinante para las obligaciones legales de socorro. Bajo esa clasificación, consideraron que la tripulación del Launchpad no estaba jurídicamente obligada a intervenir, aunque eso no impide discutir si cabía esperar que prestara ayuda.
No se ha hecho pública ninguna grabación del tráfico de radio que demuestre qué comunicación recibió el Launchpad o si hubo una negativa consciente a intervenir, dejando sin resolver una parte central de la historia.
