La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de la energía y los alimentos, tuvo un ligero incremento a 2,6 por ciento en 12 meses, frente al 2,5 por ciento registrado un mes antes. La cifra pone en evidencia que la presión inflacionaria trasciende los productos del supermercado.
La inflación también se manifiesta en los precios del arriendo y los servicios públicos, sectores que tienen un impacto significativo en el presupuesto de los hogares. Estas categorías reflejan tensiones económicas más profundas que las simples fluctuaciones en precios de productos básicos.
Detrás de un producto como el pan existe toda una cadena productiva cuyos costos influyen en su valor final. Controlar la inflación requiere entender cómo múltiples factores en la cadena de producción y distribución afectan el costo de vida de las familias.
