Cuando suben las temperaturas, los consejos públicos son conocidos: beber agua, evitar actividades intensas durante las horas más calurosas, mantener los hogares frescos y verificar el estado de personas mayores o aisladas. Estas recomendaciones se reflejan en las últimas directrices de salud por calor de la Oficina Regional de la OMS para Europa.
Las autoridades pueden reforzarlas mediante advertencias claras, espacios de enfriamiento accesibles y protección para trabajadores al aire libre y en espacios cerrados sobrecalentados. Tales acciones salvan vidas. Sin embargo, también revelan una desigualdad fundamental: No todos pueden decidir cuándo dejar de trabajar, pagar aire acondicionado, acceder a una ruta sombreada o vivir en una vivienda que permanezca segura durante la noche.
Investigadores de ETH Zurich, el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática (Eawag) e instituciones asociadas internacionales abordan este problema en un comentario publicado en Nature Climate Change. Definen "Justicia Térmica" como una aplicación de la Justicia Ambiental al calor. "La pregunta no es solo si una medida reduce las temperaturas, sino si las personas pueden realmente dormir, trabajar, moverse, cuidar a otros y mantenerse saludables durante el calor", afirma Lucas Gobatti, investigador principal y especialista en ingeniería ambiental.
El marco llama la atención sobre el desplazamiento térmico: enfriar a una persona o lugar puede transferir riesgos relacionados con el calor a otros sitios. El aire acondicionado protege a las personas en espacios cerrados pero libera calor residual al exterior, aumenta la demanda de electricidad y excluye a quienes no pueden pagarlo. El verdor urbano puede proporcionar sombra mientras aumenta los alquileres y desplaza a residentes hacia vecindarios más calurosos.
Una respuesta al calor térmicamente justa debe, por lo tanto, combinar protección de emergencia con cambio estructural. Durante olas de calor, las ciudades deben priorizar a residentes expuestos y aislados, espacios públicos de enfriamiento accesibles, protección de trabajadores, rutas sombreadas hacia servicios esenciales y enfriamiento asequible en espacios cerrados. Entre olas de calor, deben rehabilitar viviendas pobremente protegidas, expandir infraestructura verde y azul duradera, adaptar la vegetación a la disponibilidad de agua y evitar que inversiones de enfriamiento desplacen a las personas a las que estaban destinadas a proteger.
Las ideas detrás de esta investigación también han sido traducidas a un juego de tablero colaborativo, "Thermal Justice: a serious game", que explora cómo las ciudades pueden responder al calor extremo, no solo de manera efectiva, sino justa. En esta simulación interactiva, los jugadores trabajan juntos para proteger a los ciudadanos del estrés por calor mientras manejan recursos limitados de energía, agua, espacio y financieros. El juego será presentado en un taller en el festival científico Scientifica en Zurich, Suiza.



