Las autoridades de Indonesia elevaron este lunes a 68 el número de muertos y a 213 el de heridos tras el fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el sábado la costa de la isla de Flores, en el este del archipiélago. Las autoridades continuaban las labores de búsqueda y rescate en la zona afectada, mientras la Agencia de Gestión de Desastres Local no reportó cifra de desaparecidos entre los escombros.
El número de personas desplazadas subió a 12.800 en varias localidades de Flores, según informó a la AFP Berton Suar Pelita Panjaitan, portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres. Muchos habitantes durmieron a la intemperie por segunda noche consecutiva por temor a regresar a sus viviendas tras registrarse 1.600 réplicas sísmicas, de acuerdo con la agencia geológica nacional. La última réplica, de magnitud 5,7, se registró el mismo lunes.
Junaidin, un residente de 32 años de Mbay, describió las condiciones en un improvisado refugio donde dormían unas 30 personas. Señaló que muchas casas habían colapsado o sufrido grietas y no eran habitables, por lo que los residentes solo retornaban para recoger agua, ropa y otras pertenencias.
Junaidin expresó frustración por lo que consideraba una demora en la llegada de ayuda humanitaria, particularmente mientras el país celebraba su día de independencia en la capital Yakarta. Indicó que el gobierno aún no había proporcionado tiendas de campaña, medicinas, alimentos ni agua potable.
Indonesia se ubica en el "Cinturón de Fuego" del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica que se extiende desde Japón hasta América. El país ha experimentado algunos de los terremotos más devastadores de la historia, entre ellos el sismo de magnitud 9,1 de 2004 frente a la costa de Sumatra que provocó un tsunami y causó aproximadamente 220.000 muertos en varios países, incluidos cerca de 170.000 en Indonesia.



