Jerséis de cuello alto de lana gruesa, abrigos de lana simples y cárdigans de punto vuelven a protagonizar la moda masculina, aunque con una apariencia menos rígida que en el pasado, según la agencia DPA. El abrigo de lana ahora se combina con vaqueros ligeramente gastados, mientras que el cárdigan se lleva con una camisa larga que sobresale visiblemente por debajo. El chaleco de punto, denominado también con el término inglés "sweat vest", regresa con patrones de lana gruesa.
Tras años de siluetas oversize y streetwear con logotipos, la moda masculina se inclina ahora hacia cortes más entallados y mejores tejidos, según el estilista Lukas Blasberg. Los pantalones anchos pierden terreno frente a proporciones más esbeltas, y el traje clásico adopta siluetas ceñidas frecuentemente combinadas con pantalones de pinzas y corbata. Las zapatillas deportivas y botas robustas sustituyen a los elegantes zapatos de cuero, mientras que la chaqueta y el pantalón ya no requieren ser del mismo tejido.
El blusón se consolida como prenda de referencia en las colecciones otoño-invierno, presentado por marcas como Acne Studios en color vino tinto o con cuello de borrego, y por Zegna combinado con estampados de cuadros y pantalones de pinzas. Los blusonies frecuentemente incluyen costuras marcadas, superficies texturizadas y materiales deliberadamente desgastados que reflejan una estética más honesta y artesanal, según la profesora Sabine Resch de la AMD Akademie Mode & Design de Múnich.
La pana, el terciopelo, la lana gruesa y el cuero caracterizan muchas colecciones actuales. En la paleta de colores, el marrón, el camel y el verde oliva mantienen su importancia, mientras que tonos intensos como el rojo actúan como acentos cromáticos. Los estampados de cuadros también regresan, aunque con tamaños grandes o texturizados en lugar del aire conservador y británico del pasado.
Tendencias más extravagantes incluyen tops transparentes, escotes pronunciados y lentejuelas en colecciones masculinas, con firmas como Dsquared2, Miguel Vieira y Dior incorporándolos en sus diseños. Los broches surgen como accesorio emergente para el hombre, con Dolce & Gabbana, Ralph Lauren Purple Label y Kolor presentando variantes en sus colecciones.

