El cine de terror ha sido tradicionalmente uno de los géneros por excelencia de la industria cinematográfica. Los presupuestos ajustados característicos del género suelen permitir que directores y equipos creativos ejerzan un control total sobre sus producciones.
Esta estructura financiera propicia una libertad creativa total, generando un espacio donde el cine se convierte en algo vivo y experimental. El género de terror continúa funcionando como un ámbito donde innovadores pueden desarrollar sus visiones sin restricciones convencionales.



