Jean Paul Getty adquirió Sutton Place, una mansión Tudor del siglo XVI en Surrey, en 1959. Un año después, en julio de 1960, organizó una fiesta cuyo costo equivalía a unos US$400.000 en valores actuales, a la que asistieron más de 2.000 miembros de la alta sociedad, aristócratas y celebridades.
El magnate petrolero estadounidense, temeroso de viajar en avión o trasatlántico, residió en la mansión de 72 habitaciones hasta su muerte en 1976, a los 83 años. En esa casa instaló teléfonos públicos de monedas para que los invitados no generaran elevadas facturas de llamadas de larga distancia.
Getty entró en el Libro Guinness de los Récords como el hombre más rico del mundo en 1966. Había ganado su primer millón de dólares a los 24 años, cuando se descubrió petróleo en un yacimiento de su propiedad en Oklahoma. Para la época de su muerte, su fortuna se estimaba en unos US$4.000 millones, equivalentes a US$23.500 millones en valores actuales.
El empresario atribuyó parte de su éxito a su padre, quien en 1903 adquirió 1.100 acres en Oklahoma por US$5.000 y encontró petróleo. A su muerte en 1930, a los 74 años, el padre poseía una fortuna de US$10 millones pero dejó a Getty solo US$500.000, desaprobando sus matrimonios previos. Getty fue casado cinco veces y tuvo cinco hijos, lo que le dio 19 nietos.
Getty se rodeó de símbolos de riqueza pese a su conocida avaricia. Su colección en Sutton Place incluía obras de Veronés, Gainsborough, Renoir, Rembrandt y Rubens, más de 600 piezas en total que también se exhibían en su rancho de Malibú, abierto al público desde 1954 como Museo J. Paul Getty. Tras adquirir la mansión, fortifi có la propiedad de 300 hectáreas con sofisticados sistemas de seguridad, rejas en puertas y ventanas, y carteles de "Prohibido el paso" por toda la finca.


