Las pulseras confirman que el minimalismo ha cedido terreno tras las tendencias del verano pasado, caracterizadas por colores intensos y complementos llamativos. La estética del old money pierde popularidad en favor del maximalismo, fenómeno que se refleja en las proyecciones de joyería para otoño-invierno 2026-2027.
Las colecciones de diseñadores como Chloé, Valentino, Chanel y Schiaparelli incorporan collares boho, perlas de gran tamaño y pendientes vintage que enfatizan volúmenes amplios y detalles inesperados. La joyería se caracteriza por la combinación de elementos distintos: oro y plata conviven en las mismas piezas con perlas y diamantes.
Las pulseras funcionan como puente entre estaciones al mantener la paleta de color del verano mientras se alinean con la tendencia XXL. El street style de la Semana de la Moda de Copenhague mostró pulseras apiladas combinadas con chaquetas, pantalones largos y tonos más oscuros como el marrón chocolate, confirmando su papel en los conjuntos otoñales.


