Según el sitio "Health", diversos alimentos comunes contienen vitaminas, minerales, antioxidantes y grasas saludables que cumplen funciones importantes en la inmunidad y la salud general. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos confirman que obtener cantidades suficientes de nutrientes es necesario para el funcionamiento del sistema inmunológico, pero consumir cantidades superiores, especialmente a través de suplementos, no previene infecciones ni acelera la recuperación en personas sin deficiencias nutricionales.
La naranja, el limón, la toronja y la mandarina son fuentes destacadas de vitamina C, que desempeña un papel importante en la inmunidad innata y adquirida y contribuye a las funciones normales de las células del sistema inmunológico. Las bayas también proporcionan vitamina C junto con compuestos vegetales y antioxidantes que ayudan a proteger las células del estrés oxidativo. Sin embargo, la evidencia no demuestra que aumentar el consumo de vitamina C prevenga enfermedades. Según los Institutos Nacionales de Salud, consumirla regularmente podría ayudar a reducir levemente la duración y la intensidad de los síntomas del resfriado común.
Los pescados grasos como el salmón, la sardina, la caballa y el arenque proporcionan ácidos omega-3 y algunos contienen vitamina D. La vitamina D se asocia con la regulación de la inflamación y las funciones del sistema inmunológico, mientras que los ácidos omega-3 participan en varios procesos relacionados con la respuesta inflamatoria.
El brócoli combina vitaminas A, C y K junto con compuestos vegetales y antioxidantes. Las verduras de hoja verde como la espinaca, la col rizada y la acelga proporcionan vitaminas, minerales y compuestos vegetales que el cuerpo necesita como parte de una dieta variada. El ajo contiene compuestos de azufre, siendo el alicina el más notable. A pesar de su promoción como refuerzo inmunológico, el Centro Nacional Estadounidense de Salud Complementaria e Integrada señala que la investigación en humanos sobre su capacidad para prevenir infecciones sigue siendo limitada.
Las almendras son una fuente de vitamina E, un antioxidante que ayuda a proteger las células y desempeña un papel en las funciones inmunológicas. El yogur que contiene bacterias vivas y activas puede beneficiar el microbioma intestinal, que a su vez se relaciona con las funciones del sistema inmunológico. No todos los yogures y productos fermentados contienen necesariamente bacterias vivas, ya que el calentamiento o la pasteurización pueden eliminarlas, por lo que se recomienda revisar la etiqueta nutricional. El yogur también proporciona proteína y calcio, y algunos tipos pueden contener vitamina D si están fortificados.
La variedad alimentaria sigue siendo el factor más importante, ya que no existe una única comida o alimento que garantice la protección contra enfermedades. Sin embargo, consumir una variedad de frutas, verduras, granos integrales y fuentes saludables de proteína ayuda al cuerpo a obtener los nutrientes necesarios para el funcionamiento del sistema inmunológico.
