Las familias venezolanas y los planteles privados enfrentan el inicio del ciclo 2026-2027 bajo una fuerte presión económica tras los sismos que han afectado el país. La situación combina daños estructurales en las instalaciones escolares con la debilitada capacidad de pago de las familias.
La congelación de cuotas, implementada para frenar el ausentismo estudiantil, limita los planes de estudio y las reparaciones necesarias en los colegios. Los planteles privados buscan sostener sus finanzas escolares ante el desafío de la morosidad y las restricciones en los aranceles.


