El encuentro del Ahly ante el Al-Anwar fue más que una llave de paso a los dieciséisavos de final de la Copa del Rey para Marino Bósetic. Representó la primera oportunidad genuina del técnico holandés de conocer a su equipo en condiciones que los entrenamientos no ofrecen: un rival que se resiste, un gol que se retrasa, la presión que aumenta y una eliminatoria que no concede margen para enmiendas.
El Ahly se marchó de Hawtat Bani Tamim con una victoria de 2-1. Eduard Spertsian abrió el marcador en el minuto 61, Wynderson Galeno añadió el segundo en el 89, y el Al-Anwar recortó en tiempo de descuento. Pero el marcador no fue lo único que Bósetic extrajo de su segundo partido oficial.
El técnico que heredó una plantilla preparada en su mayor parte antes de su llegada no goza del lujo del tiempo. Por ello convirtió estos primeros encuentros en un laboratorio para conocer a sus jugadores y probar su capacidad de ejecutar sus ideas bajo presión. Desde el inicio fue evidente que Bósetic buscaba llegar a la portería del Al-Anwar de forma específica: mayor velocidad en la circulación del balón, movimiento continuo en los espacios, evitar la posesión improductiva e incrementar las opciones en el último tercio.
El Ahly realizó mucho de lo que su entrenador pedía en cuanto a creación de juego y elaboración de ocasiones. Sin embargo, expuso simultáneamente el problema que más inquietó a Bósetic: cómo resolver los encuentros cuando la ventaja está al alcance. La sequía de gol hasta el minuto 61 sometió al equipo a una prueba psicológica y técnica. El Ahly atacaba, el Al-Anwar resistía, los minutos transcurrían. Aquí Bósetic obtuvo respuestas que quizás importaban más que una victoria cómoda temprana: vio quién mantiene la calma cuando el gol se retrasa, quién sigue pidiendo balón, cómo reacciona el equipo cuando el resultado no premia su superioridad.
Desde la banda, Bósetic no cesó de dirigir. Su irritación se vinculaba generalmente a la posición de un jugador, una decisión con balón, un movimiento incompleto o una reacción tras perder la posesión. Incluso después de que el Ahly se adelantó, sus exigencias no decayeron, indicando que el marcador no exime a los jugadores de cumplir sus instrucciones. Tras el partido, el técnico confirmó que su equipo alcanzó el último tercio y generó ocasiones claras, pero no las aprovechó como debiera.
Aquí radica la observación más importante que extrajo: crear oportunidades no representa éxito completo si el rival permanece en el encuentro hasta sus minutos finales. Incluso el gol del Al-Anwar en tiempo de descuento le proporcionó material adicional. Tras anotar Galeno en el minuto 89, el partido debería haber terminado prácticamente, pero encajar un gol tardío ofreció a Bósetic un ejemplo directo sobre la importancia de mantener concentración hasta el final.
Estos detalles cobran mayor relevancia porque el holandés trabaja en circunstancias distintas a las de un técnico que inicia temporada tras un pretemporada completo. Llegó tras concluirse la mayor parte de la preparación, por lo que no parece inclinado a desmantelar lo anterior y reconstruir, sino a identificar qué del legado anterior funciona antes de introducir gradualmente sus ideas.
La victoria sobre el Al-Duraiyya en su debut oficial, seguida de la eliminación del Al-Anwar, le conceden un comienzo tranquilo en términos de resultados y ofrecen a los jugadores oportunidad de probarse en una fase donde las opciones del técnico permanecen abiertas. Bósetic aún descubre el mejor aprovechamiento de sus efectivos, quién puede responder a sus demandas y en quién confiar cuando los encuentros se compliquen.
Por ello la confrontación ante el Al-Anwar pudo haber sido más provechosa para el Ahly de haber terminado con dificultad que de haberla resuelta temprano. Situó a sus jugadores y su nuevo técnico ante circunstancias reales, revelándole aspectos en los que requiere trabajar. El Ahly regresó de Hawtat Bani Tamim con el pase a la siguiente ronda. Bósetic regresó con algo que en esta etapa necesita más: una visión más clara de su equipo cuando su carácter se somete a prueba.



