Símbolo global de fiestas y celebraciones pero problema ambiental importante, el humilde globo está experimentando una revolución ecológica gracias a investigadores británicos. Investigadores de Imperial College London dijeron que desarrollaron el primer globo completamente biodegradable y esperan llevar el producto al mercado dentro de dos años.
"Hubo cientos de ensayos. Tuvimos muchos, muchos fracasos", dijo Juliana Cumming, estudiante de doctorado en la universidad y cocreadora del "Bioloon", un globo 100% biodegradable. La investigadora de 29 años mostró a AFP un frasco que contenía un líquido amarillo precioso que, una vez solidificado, se convierte en un material suave y elástico con una textura comparable a la de un globo convencional.
Pero hay una diferencia crucial: se descompone completamente dentro de nueve meses, a diferencia de los globos tradicionales, según Cumming. El Bioloon es resultado de una asociación público-privada lanzada por Charlotte Melia, empresaria de eventos que se describe a sí misma como consciente del medio ambiente. "Fui organizadora de fiestas durante más de 10 años y estaba muy enfocada en la sostenibilidad. El último obstáculo para mí fue la basura de globos", dijo Melia a AFP.
El impacto ambiental de los globos tradicionales, que a pesar de su publicidad no se degradan, es en gran medida desconocido para el público en general. Varios estudios han documentado los peligros que representan los globos una vez que terminan en la naturaleza, particularmente para la vida marina y las aves. Un estudio de 2019 de la Universidad de Tasmania, publicado en Scientific Reports, encontró que los globos eran "el artículo de desechos plásticos de mayor riesgo" para las aves marinas, con un riesgo de mortalidad 32 veces mayor que el de ingerir plásticos duros.
El Departamento de Ingeniería Química de Imperial College estima que entre 20 mil millones y 25 mil millones de globos se compran en todo el mundo cada año. Cumming pasó tres años desarrollando su fórmula, utilizando como punto de partida el látex natural derivado de la savia del árbol de caucho, nativo del Amazonas. Para convertir el látex natural en caucho, pasa por un proceso llamado vulcanización con azufre que implica agregar aceleradores de azufre, antioxidantes y activadores que impiden la biodegradación e infiltran químicos tóxicos en el ambiente.
Cumming se enfocó en esta etapa del proceso de fabricación. "Nuestro globo sigue hecho con látex natural, pero lo mezclamos con otro polímero biodegradable y no agregamos ninguno de estos aditivos que se usan en los globos tradicionales", dijo, sin revelar más detalles del proceso patentado. Según los creadores, el Bioloon se descompone independientemente de dónde termine. Los investigadores "lo probaron en suelo, agua de mar y agua desionizada. Se degradó en todas esas condiciones y estimamos que se biodegradará dentro de aproximadamente nueve meses", indicó Cumming.
Para Melia, el potencial de la tecnología se extiende más allá de las decoraciones de fiestas y podría adaptarse para productos de uso diario y médicos, incluidos guantes domésticos, guantes quirúrgicos, prendas de látex y preservativos.



