Una madrugada de lluvia y una réplica sísmica de magnitud 4 causaron angustia entre las 40 personas que permanecen acampadas en la Plaza del Foro, detrás de la Biblioteca Nacional de Venezuela, en la madrugada del martes 18 de agosto. El agua llegó a los tobillos de los refugiados mientras las carpas se caían y una quebrada cercana amenazaba con desbordarse. Un pequeño refugio en la Esquina La Fe, parroquia Altagracia, municipio Libertador, lleva cuatro días sin energía eléctrica.
Al menos 11 familias permanecen en el campamento desde hace 55 días, principalmente personas desplazadas del edificio OPPE 6 de la Misión Vivienda, ubicado a pocas cuadras, que fue clasificado con etiqueta amarilla tras el sismo. Los afectados provienen del terremoto del 24 de junio y se rehúsan a regresar a sus apartamentos sin garantías de reparación profesional y supervisada. Según residentes, ninguna entidad gubernamental ha atendido sus solicitudes hasta la fecha.
El campamento carece de agua potable. Los adultos deben pagar 500 bolívares por botellones de 10 litros, lo que puede sumar seis dólares semanales por familia al cambio del Banco Central de Venezuela, mientras el salario mínimo se mantiene en 130 bolívares mensuales. Los residentes se asean en los baños de una cancha deportiva contigua con el agua que consiguen.
Residentes del edificio afectado reportan problemas estructurales graves, incluidas grietas entre escaleras y paredes, filtraciones de agua sin atender, y trabajadores reparando sin supervisión profesional adecuada. Los temores sísmicos mantienen a la comunidad en alerta permanente, con varios vecinos solicitando refugio durante la madrugada del 18 de agosto por temor a sus vidas. Aún desconocen qué harán cuando reinicie el año escolar en septiembre.
A fines de julio, el vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial informó sobre 107 campamentos transitorios habilitados en Venezuela, con 41 ubicados en Caracas. Mientras algunos afectados aceptan trasladarse a estos lugares, otros se niegan mientras no se completen las reparaciones de sus hogares con criterios profesionales.


