Muchos de los personajes que llenan las páginas de la Biblia fueron los fundadores de la historia que precedió a Occidente. Estos "buenos muchachos", como se los describe, son también las raíces de la idiosincrasia social occidental, para bien o para mal, explica Gonzalo Garcés, escritor y periodista autor de "Los relatos bíblicos" (Paidós).
Aunque fueron casos problemáticos, personas con dificultades personales, familias disfuncionales o inclusive peor, estos personajes explican muchos de los rasgos de la personalidad contemporánea. Garcés señala que sus limitaciones personales fueron las chispas de varias de las neurosis actuales, un hallazgo central en su investigación minuciosa sobre las ideas, historias y personajes que inspiraron lo que hoy se conoce como Occidente.
La Biblia contiene textos literarios de todos los géneros conocidos: terror, tramas policiales, ciencia ficción, crónicas, epopeyas, tragedias, comedias y poemas de amor, que atraviesan el espíritu humano de todos los tiempos. Mientras otras culturas contemporáneas durante la Edad de Bronce producían mitos y cosmogonías sobre sus orígenes, los autores bíblicos escribieron textos que abarcan desde el año 2000 a.C. hasta el 100 d.C., cuando se redactaron los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles.
No es Dios el protagonista de la Biblia, sino un colectivo de personas comunes en busca de su destino. En sus páginas ocurren hambrunas, plagas, sequías, traiciones, adulterios y sacrificios. Según Garcés, hay en esta construcción "inspiración divina", pero también "la dimensión literaria, psicológica y hasta neurológica; no son lecturas opuestas".
Los personajes retratados incluyen a Moisés, descrito como colérico; Jacob, como estafador; Pedro, como cobarde; Abraham, como aventurero; Salomón, como político pillo; Caín, como criminal, y David, como mujeriego. Pese a sus defectos e historias de traición y conflicto, estos arquetipos culturales siguen siendo dignos de observación cercana y ofrecen lecciones que aún tienen para enseñar a la sociedad occidental.
