Javier Milei disertó en la Bolsa de Comercio de Rosario con un discurso que escaló rápidamente en confrontación. Tras un error inicial en el que agradeció a una institución de Buenos Aires, el Presidente dirigió ataques contra la dirigencia política, los analistas y la prensa, a quienes acusó de orquestar una campaña para frenar el desarrollo del país.
El foco principal fue el debate sobre la suba de la morosidad y el riesgo país. Milei defendió sus números económicos diciendo que no justificaban "ninguna de las barbaridades y atrocidades que están diciendo", y tildó a los periodistas de "seres muy precarios intelectualmente". El mandatario caracterizó lo que veía como una estrategia electoral de sus opositores para mantener el status quo.
Para respaldar su gestión, Milei citó indicadores de actividad económica, destacando un salto del 0,8% y afirmando que la economía acumula 27 meses de crecimiento ininterrumpido, que describió como el mejor historial de los últimos quince años. Enfatizó que sus críticos ignoraban los datos e insistió en desmentir predicciones catastróficas que surgieron durante la campaña presidencial.
El tono se volvió más agresivo cuando abordó la gestión anterior. Milei responsabilizó directamente a Alberto Fernández por políticas sanitarias durante la pandemia, argumentando que el monopolio estatal sobre testeos de COVID-19 y el control de precios en barbijos funcionaron como un "kiosco" oscuro. Culpó al gobierno anterior de entre 100 mil muertes por la pandemia, afirmando que una gestión "mediocre" habría dejado alrededor de 30 mil fallecidos.
En el cierre, Milei criticó a los periodistas que lo acusaban de desconexión de la realidad y reafirmó su compromiso con el plan de ajuste anunciado en campaña. "El mercado me corrió y le gané", concluyó el Presidente.



