Tommy John, confiable pilar de las rotaciones de Grandes Ligas que ganó 288 juegos a lo largo de tres décadas, falleció. Su nombre se convirtió en sinónimo de un procedimiento médico que ha salvado las carreras de innumerables lanzadores. Tenía 83 años.
El zurdo fue convocado cuatro veces al Juego de Estrellas. Ostentaba la segunda mayor cantidad de victorias entre los lanzadores de la Era Moderna no elegidos al Salón de la Fama de Cooperstown. Se mantuvo durante 26 temporadas en los montículos de Grandes Ligas, debutando con Cleveland en 1963 y lanzando su último juego con los Yankees en 1989, cuando tenía 46 años.
El 17 de julio de 1974, mientras lanzaba para los Dodgers, John sintió lo que describió como un "crujido" en el codo izquierdo al tirar una recta a Hal Breeden, de los Expos. Posteriormente se determinó que había sufrido una rotura completa del ligamento colateral cubital izquierdo, una lesión que amenazaba con terminar su carrera.
"Justo en el momento en que hice fuerza para lanzar, cuando mi brazo estaba atrás y flexionado, algo sucedió", dijo John a Sports Illustrated en 1978. "Sentí como si hubiera dejado mi brazo en otro lugar. Era como si mi cuerpo siguiera hacia adelante y mi brazo izquierdo simplemente hubiera salido volando hacia el jardín derecho, independientemente del resto de mi cuerpo… Salí del montículo y me encontré con Walter Alston, que venía saliendo del dugout. 'Será mejor que busques a alguien', le dije. 'Acabo de lastimarme el brazo'".



