Un barco recorre el Mediterráneo con paradas en Sorrento, Palermo, Taormina, Dubrovnik y Zadar. Cada puerto ofrece elementos visuales distintos: los limones y la artesanía de Sorrento, la intensidad de Palermo, el Etna dominando Taormina, las murallas y tejados rojizos de Dubrovnik, y el Órgano de Mar de Zadar.
La diseñadora colombiana Johanna Ortiz viaja en el crucero, donde observa cómo la luz cambia sobre el agua y cómo el viento altera la caída de un vestido. Según Ortiz, el Mediterráneo parece convertirse en una extensión natural de su lenguaje visual, lo que sugiere que estos elementos pueden reaparece algún día sobre una tela.
El proceso creativo de Ortiz comienza con el color, no con una silueta ni un tejido. La diseñadora explicó que piensa las colecciones a partir de un mood board de color y luego considera qué artista o paisaje la inspirará para crear los estampados. "Es como una receta, una mezcla de muchas cosas hasta llegar a una colección", señaló.
