El Gobierno estadounidense anunció el viernes nuevos aranceles de hasta el 100% sobre la importación de drones y sus componentes. Según la Casa Blanca, la medida entrará en vigor el próximo 3 de septiembre y busca fortalecer la producción interna, mitigar riesgos para la seguridad nacional y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
El esquema arancelario se aplicará de forma escalonada según el tamaño y capacidades técnicas del equipamiento. El gravamen máximo del 100% afectará a los drones que superen los 25 kilogramos de peso al despegue, aquellos equipados con sistemas de imagen térmica, estaciones de acoplamiento y componentes considerados especialmente sensibles. Los drones de menor tamaño y sin funciones críticas de seguridad estarán sujetos a un arancel del 25%.
Las importaciones procedentes de socios estratégicos contarán con tarifas diferenciadas. Los dispositivos y componentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza, Liechtenstein y Taiwán pagarán un 15% de arancel, mientras que Reino Unido verá reducida la tasa al 10% siempre que la tecnología, software y hardware tengan su origen en dicho país o en Estados Unidos.
Se prevé que esta política impacte significativamente en la industria china. China es el principal productor global de vehículos aéreos no tripulados, y firmas como DJI Technologies, cuya sede está en Shenzhen, concentraron cerca del 70% del mercado de drones comerciales en Estados Unidos durante el año pasado.
