La Organización de las Naciones Unidas informó el miércoles que los trabajadores de ayuda humanitaria enfrentaron un número sin precedentes de ataques el año pasado, atribuyendo parte de esa violencia al aumento del uso de drones armados. La organización calificó la situación como "aterradora".
Según la base de datos de seguridad de trabajadores humanitarios, financiada por Canadá y Australia, aproximadamente 907 trabajadores de ayuda humanitaria fueron asesinados, heridos o secuestrados en 2025, en comparación con 833 en el año anterior. De ese total, 350 fueron asesinados, una leve disminución respecto al récord anterior de 387 muertes registradas en 2024.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, caracterizó el nivel de violencia como "aterador" e instó a los países a respetar las leyes de guerra y responsabilizar a los culpables. "El trabajo al servicio de otros se ha vuelto más peligroso que nunca", dijo. La declaración se produce previo a una ceremonia que la ONU planea organizar para el Día Internacional del Trabajador Humanitario, durante la cual se arriará la bandera en Nueva York y Ginebra en honor a quienes murieron.
Tom Fletcher, Subsecretario General de la ONU para Asuntos Humanitarios, señaló que la proliferación de drones de bajo costo y uso flexible en conflictos ha aumentado significativamente los riesgos. En marzo, ataques con drones hirieron la ciudad de Goma en el este de la República Democrática del Congo, dejando al menos tres muertos, incluyendo a un trabajador de ayuda francesa, mientras que convoyes de suministros en Sudán y Ucrania han sufrido ataques repetidos.
Gaza encabezó con gran ventaja la lista de zonas más peligrosas para trabajadores humanitarios durante 2025, con 186 empleados de ayuda asesinados. Sudán ocupó el segundo lugar. La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) informó que al menos 393 de sus empleados han sido asesinados allí desde que comenzó la guerra entre Israel y Gaza el 7 de octubre de 2023. Israel, que combate al movimiento Hamás en Gaza, el cual es clasificado como organización terrorista por Alemania, la Unión Europea, Estados Unidos y otros países, ha dicho que hace todo lo posible para evitar bajas civiles.
Bushra al-Khalidi, responsable de políticas humanitarias globales de la organización Oxfam, pidió mayor protección para los trabajadores de ayuda humanitaria, afirmando que "estamos siendo testigos de un ataque al trabajo humanitario en sí mismo".



