Un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sacudió a Colombia el 10 de agosto a las 7:34 de la mañana. Una semana después, las autoridades reportaban 287 personas muertas, 4.147 heridas y 194 desaparecidas, mientras 355 más habían sido rescatadas.
Cali y Pereira fueron las ciudades con mayor concentración de destrucción, con decenas de edificios colapsados, viviendas destruidas, hospitales dañados y colegios fuera de servicio. El sismo afectó a 15 departamentos y 472 municipios, dejando 120.671 familias damnificadas y 185.996 personas sin hogar. Se contabilizaron 127.608 inmuebles averiados y 26.392 completamente destruidos.
Bomberos, Policía, Fuerzas Militares, Defensa Civil y Cruz Roja iniciaron inmediatamente labores de búsqueda y rescate. El presidente Abelardo De La Espriella asumió públicamente la coordinación de la emergencia desde el primer día e instaló un Puesto de Mando Unificado. Cuatro días después, con el número de víctimas aproximándose a 300, De la Espriella anunció un "plan especial para el Chocó" desde Quibdó, señalando que la emergencia podía convertirse en oportunidad para corregir décadas de abandono institucional.
La ayuda internacional comenzó a llegar durante los primeros días. Estados Unidos amplió su contribución a 26,5 millones de dólares y envió especialistas en gestión de desastres. Ecuador, Israel y El Salvador también movilizaron equipos de rescate. Sin embargo, brigadas mexicanas como Topos Azteca enfrentaron dificultades para obtener autorización del Gobierno colombiano, lo que generó controversia. El canciller Omar Bula descartó que Colombia estuviera rechazando ayuda por razones ideológicas y aseguró que "no hemos excluido absolutamente a ningún país".
La solidaridad ciudadana fue masiva: Barranquilla envió aproximadamente 180 toneladas de ayuda, Pereira reunió más de 120 toneladas y Bogotá recibió unas 40 toneladas en un solo día. Grandes empresarios también contribuyeron: la familia Santo Domingo comprometió 32 millones de dólares y Jaime Gilinski anunció 150.000 millones de pesos para reconstruir hospitales y colegios en Cali. La infraestructura crítica también sufrió daños significativos, con 304 centros de salud, 3.207 instituciones educativas y 4.059 centros comunitarios afectados, además de 410 vías, 95 acueductos, 48 puentes vehiculares, 13 peatonales y cinco aeropuertos dañados.



