El incendio estalló el lunes pasado y llegó a las proximidades de dos monasterios que figuran entre los monumentos históricos más destacados de la región. El más antiguo de ellos data del siglo X y alberga los restos de los primeros reyes de Aragón de la Edad Media. Según las autoridades, estos restos fueron trasladados a un lugar seguro desde el jueves.
La semana anterior se registraron condiciones climáticas adversas con vientos variables y altas temperaturas, lo que contribuyó a la expansión del fuego que abarcó 16.600 hectáreas e hizo necesaria la evacuación de más de mil personas de pueblos cercanos.
El domingo, el gobierno regional informó de una "noche de trabajo positivo" en los esfuerzos de combate contra el incendio, con equipos de bomberos logrando controlar una gran parte del fuego. Las autoridades agregaron que los esfuerzos se reforzarían con la llegada de 100 bomberos franceses, además de la participación de entre 35 y 40 aviones, junto con refuerzos del ejército y de diferentes regiones españolas, lo que llevaría el número total de participantes a mil elementos.
El presidente del gobierno de Aragón, Jorge Azcón, afirmó que esta movilización representaba la "mayor concentración de recursos para enfrentar un incendio en la historia de Aragón", expresando cautioso optimismo en una publicación en la plataforma X.
En Andalucía, al sur, las autoridades permitieron el regreso de cientos de residentes desplazados después de declarar bajo control un incendio forestal que duró 10 días y afectó más de 25 mil hectáreas.
Estos incendios ocurren en medio de olas de calor extremo que España experimentó durante el verano, creando condiciones ideales para su propagación. Los científicos señalan que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de estos fenómenos meteorológicos extremos.
Un incendio que estalló a finales de julio pasado al oeste de Madrid se convirtió en el peor de la historia moderna española y llevó a la declaración de un estado de emergencia nacional.
