Mientras incendios forestales arrasan Europa y Gran Bretaña atraviesa su verano más caluroso registrado, la ficción literaria tiene un papel vital para captar las graves consecuencias de la crisis climática, según una autora que viajó por el continente durante una gira de presentación de libros.
Durante su recorrido por Europa a principios del verano, la autora experimentó temperaturas récord en todos los lugares que visitó. En Italia, Alemania y España buscó refugio del calor del mediodía en hoteles con aire acondicionado. En Zúrich, normalmente templada, la temperatura promedio alcanzó los 37 grados. En su último día en Varsovia, Polonia registró su temperatura más alta en la historia, una de 14 países que alcanzaron máximas históricas.
Desde que comenzaron las olas de calor, ha habido más de 10.000 muertes excesivas. Sin embargo, para muchas personas, incluida la autora, las temperaturas elevadas solo causaron inconvenientes como traslados incómodos, irritación por el calor y menos tiempo al aire libre. Según la autora, esto parece ser una característica definitoria de la crisis climática actual: mortal para algunos, banal para otros. Incluso cuando el mundo está en llamas, de alguna manera no se siente como una emergencia para todos.
