Una campaña de recogida de firmas en Change ha alcanzado más de 30.000 firmas solicitando la prohibición de las motos de agua en el Mar Menor, excepto para labores de seguridad y salvamento. La petición refleja un debate que ha ganado intensidad en los últimos meses entre vecinos, ecologistas y el sector náutico de la región, con visiones contrapuestas sobre el impacto de estos vehículos en la laguna murciana y sus bañistas.
El debate ha dividido a distintos actores: Ecologistas en Acción, Asamblea Ciudadana Playa de La Isla de Mazarrón, SOS Mar Menor, Abrecemos el Mar Menor y la Asociación Náutica de Murcia han tomado posiciones públicas sobre el tema en los últimos meses. Todas las partes coinciden en la necesidad de mayor vigilancia, pero divergen sobre si las motas de agua representan una amenaza real.
Desde Ecologistas en Acción advierten que el aumento de embarcaciones recreativas con motor, incluidas las motos de agua, está afectando a los ecosistemas costeros. Pedro Luengo, representante de la ONG, señaló que en aguas de menor profundidad "se puede producir una resuspensión de sedimentos, poniendo a disposición de las microalgas nutrientes que están en el sedimento, enturbiando las aguas". También indicó que a grandes velocidades pueden "descalzar las plantas y algas e incluso animales sujetos al fondo".
Vecinos han denunciado comportamientos imprudentes de los pilotos que navegan a gran velocidad, poniendo en riesgo a otros bañistas y causando molestias sonoras. SOS Mar Menor expresó que "la Gola de Marchamalo parece un circuito de velocidad", refiriéndose a una zona de la laguna con medio metro de agua en muchas áreas.
La Asociación Náutica de Murcia rechaza que se responsabilice a todos los usuarios por un daño ambiental "que nadie ha demostrado científicamente". Su presidente, José Miguel Martínez, aboga por mayor vigilancia y sanciones para quienes infrinjan las normas, pero se niega a que "paguen justos por pecadores".
Un análisis del diario La Verdad reveló que entre el 1 de enero y el 26 de agosto, las autoridades registraron 221 denuncias por infracciones náuticas en el Mar Menor, de las cuales 102 (el 46,1%) involucraron a usuarios de motos acuáticas. Las infracciones de motos superaron las relacionadas con embarcaciones de recreo (99) y las de pesca o servicios portuarios, según el reporte.
El sector de motos acuáticas ha mostrado expansión en la región. La Asociación Nacional de Empresas Náuticas informó que entre enero y julio las altas de embarcaciones de recreo, incluidas motos, crecieron un 6,8% respecto a 2025, con Murcia destacando como la quinta provincia con más matriculaciones.
Algunas regiones de España ya han endurecido su regulación o vetado las motos en ciertos espacios. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar ha prohibido estas embarcaciones, y la campaña en Change sugiere que el Mar Menor siga ese ejemplo. Cantabria también actualizó recientemente su marco legal sobre la materia.



